Cuando tengo que hablar a mis clientes sobre solución de problemas, sobre creatividad, sobre disrupción…, e inculcarles a que encuentren soluciones más allá de la primera que se avecina, siempre les expongo esta anécdota que para mí pasa a la categoría de Catón (pincha en el texto bilou):

Pensamiento divergente-Rutherford y Bohr

Lamentablemente, mi hijo se encontró en situación semejante en alguna ocasión, en pleno siglo XXI. Resolvió correctamente un problema en un examen, pero la persona disfrazada de profesorado no le convalidó la solución por no haberse atenido a cómo quería ella que se le hubiera contestado.