Estoy con los radicalismos en torno a la protección de datos personales (en adelante, PDP) como el del chiste del golf. He escrito hasta un libro: “La PDP y to su…”. Al final del artículo te cuento el chiste.

Una de las causas del por qué THINKING POINT lleva unos meses sin dar señales de vida es porque los artículos los solía visibilizar también a través de una aplicación gratuita para el envío de mails masivos.

Llegó el día (25/05/2018) de la entrada en vigor del cacareado Reglamento Europeo de Protección de Datos Personales (comúnmente denominado RGPD) y se me jodió el invento. La aplicación de correo masivo me pidió tener el consentimiento sí o sí de todas las personas de las que yo había incluido su dirección de correo electrónico en dicha aplicación.

La mayoría de esos correos los he recopilado durante mi trayectoria profesional: son clientes, potenciales clientes, amistades, conocidos, etcétera, con los que he tropezado en algún momento de mi vida profesional; incluso muchísimos de esos contactos me conocen personalmente.