El ser humano ha sido capaz de sacar lo mejor de sí mismo en las peores crisis. Tanto a título personal o como sociedad. Ahora, la mayoría de gobiernos dispondrán de una enorme cantidad de capital para afronta el mayor reto económico de nuestra historia, pero nada será posible si cada uno de nosotros no vemos en todo ello un desafío personal, una revolución íntima.