La crisis de COVID-19 ha generado una situación de alarma nunca antes vivida en España. Millones de personas se encuentran confinadas en sus hogares y lo estarán durante un periodo de tiempo que aún puede alargarse varias semanas o incluso meses. Este nuevo escenario conlleva un notable incremento en la carga habitual de la red. Servicios de teletrabajo, contenidos audiovisuales de ocio y entretenimiento, aprendizaje en línea y la necesidad de comunicarnos con familiares y amigos han provocado un cambio importante en el uso que hacemos de internet. Ante esta situación, es lógico plantearse si la infraestructura de red podrá soportar esta sobrecarga.